Uno de los problemas por los que muchas mujeres abandonan la lactancia o sufren al amamantar es porque los senos se les agrietan, se irritan o les duelen y piensan esto es lo normal.

La lactancia materna ante todo debe de ser un placer tanto para mamá como para el bebé, por lo que sufrir durante la lactancia no es lo normal para nada.

Lo primero que debes de hacer para amamantar desde el embarazo es hacer tu plan de lactancia materna (del que hablaremos en otro post), revisar la forma de tu pezón ya que un pezón plano o invertido puede generar problemas al amamantar.

Cuando nace el bebé lo primero que debemos de hacer es solicitar al neonatólogo ponga al bebé en contacto piel con piel la primera hora posterior al nacimiento para favorecer el vínculo afectivo y el inicio exitoso de la lactancia materna y después continuar con alojamiento conjunto y en casa con el colecho seguro.

No llevar al bebé al cunero y pedir no le den leche de fórmula o solución glucosada, no biberón ni chupón pues esto crea confusión de succión y provocar un mal agarre al seno materno

Las grietas, irritación y dolor al amamantar son provocados por un mal agarre del bebé al seno

Un mal agarre del bebé al seno materno puede causar grietas, dolor y puede hacer que el bebé no se sacie y por lo tanto mame más a menudo de forma ineficaz o trague aire que le produzca cólicos

Lo que debo observar al amamantar a mi bebé para verificar tenga un buen agarre es lo siguiente:

  • La cara del bebé debe estar a la altura del pecho (nariz a la altura del pezón)
  • El bebé debe ser colocado “panza con panza”
  • La oreja, hombro y cadera del bebé forman una línea recta
  • Hombros de la madre relajados
  • Espalda de la madre bien apoyada y los pies con algún sostén

Observar un buen prendido al pecho:

  • Boca del bebé bien abierta
  • Labios del bebé evertidos
  • No se escuchan chasquidos ni se hunden sus mejillas

Para saber si hay una buena transferencia de leche:

  • Debe haber un ritmo sostenido de succión
  • Escuchar los tragos de leche
  • Brazos y manos del bebé relajados
  • El pecho se va ablandando
  • Pezón elongado al terminar la toma

Recuerda que el amamantar ante todo debe ser un placer que tanto mamá como bebé deben disfrutar pues no solo es alimento físico sino emocional.

Si tiene dudas o problema de lactancia, ¡no dudes en llamarnos!

Elena Leyva Hernández. Educadora Perinatal. Coach Perinatal, Asesoría en lactancia Materna, ejercicio prenatal.

Centro Nacser. Preparación para el parto y Estimulación temprana.

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